Paisajismo naturalista en Galicia: Inspiración en Piet Oudolf para jardines sostenibles y estacionales

Explorando la Esencia del Diseño en la Arquitectura del Paisaje: Más Allá de lo Estético
21 enero 2024

Cuando pensamos en un jardín, a menudo imaginamos césped bien cortado y flores coloridas en primavera. Pero Piet Oudolf, un reconocido diseñador de jardines de origen holandés, nos propone una forma diferente de ver la naturaleza: jardines que cambian con las estaciones, que no siempre están en plena floración, pero que siguen siendo hermosos todo el año.

Sus jardines se caracterizan por el uso de plantas que duran muchos años (las llamadas plantas perennes) y de gramíneas ornamentales, que aportan movimiento, textura y color incluso cuando no están en flor. En lugar de centrarse solo en los meses más vistosos del año, Oudolf diseña pensando también en el otoño y el invierno. En esas estaciones, cuando muchas plantas ya han florecido, las formas de las hojas, los tallos y las semillas secas siguen dando interés y belleza al jardín.

En Galicia, donde el clima es suave y lluvioso gran parte del año, este enfoque tiene mucho sentido. Aquí también podemos crear jardines que cambien con las estaciones, que necesiten poco mantenimiento, que respeten el entorno natural y que aporten una belleza más relajada y duradera.

Para aplicar esta filosofía, no hace falta copiar exactamente los jardines de Oudolf. Lo importante es entender su forma de pensar y adaptarla al paisaje gallego. Por ejemplo, en lugar de usar las mismas especies que él planta en Holanda o Estados Unidos, podemos elegir plantas que se den bien en Galicia y que tengan un comportamiento parecido: resistentes, duraderas y visualmente interesantes a lo largo del año.

 

 

Algunas especies que encajan bien con esta idea son, por ejemplo, echinaceas (muy apreciadas por su floración y su aspecto seco en invierno), achilleas, rudbeckias o distintas gramíneas ornamentales. Con ellas se crean jardines con capas de diferentes alturas, colores suaves, movimiento con el viento y un estilo más libre, más cercano a la naturaleza.

Además, este tipo de jardín no solo es bonito. También es práctico y sostenible: requiere menos riego, porque muchas de estas plantas son resistentes a la sequía; necesita menos cuidados intensivos, y sobre todo, favorece la biodiversidad, atrayendo insectos, mariposas, aves y pequeños animales que encuentran refugio y alimento en estas plantas.

Imaginemos un jardín estacional en Vigo, en la costa gallega o en una casa rural del interior, donde los caminos atraviesan suaves praderas llenas de color en verano, tonos dorados en otoño y siluetas delicadas en invierno. Un jardín que no solo se ve, sino que también se siente: que emociona, que acompaña con el paso del tiempo y que nos conecta con el entorno.

 

 

Como dice el propio Oudolf, “el jardín no es naturaleza, sino lo que te gusta ver en la naturaleza”. Esa idea —la de observar, editar y realzar lo que nos emociona del paisaje natural— puede inspirar una nueva forma de diseñar jardines en Galicia: más libres, más auténticos y más conectados con el entorno.

 

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